La meditación es una filosofía,es un estado natural del nuestro ser,significa reconocer la base de todas nuestras experiencias que consiste en ser conciente. Al que hay que recordar,porque está dentro de nosotros mismos esperándonos.En cuanto logramos satisfacer las necesidades vitales básicas como la comida y el techo, y la necesidad de seguridad física y afectiva, se hace evidente que cada nueva posesión es seguida por una decepción. Soñamos con una casa más grande y pensamos que allí vamos a ser felices. Pero cuando la conseguimos, no somos tan felices como lo soñamos. Entonces pensamos que si tenemos un auto nuevo, o un trabajo mejor, un nuevo amante, o esa ropa onerosa que promocionan por televisión, seremos felices... Y sin entender dónde está el error proseguimos la búsqueda haciéndola infinita, agotadora y frustrante, porque al final, siempre se siente que no importa cuántos logros económicos, profesionales, sociales o afectivos se consigan, existe siempre una íntima insatisfacción.
La palabra "trascendencia" nos habla de ir más allá de los límites de la vida sensible y cotidiana, nos habla de buscar una realidad refunda, de buscar aquello que nos sustenta y constituye verdadero ser. Yeso sólo es posible cuando, aunque sea por omento, dejamos de mirar hacia afuera y llevamos la mirada ' nuestro interior.
Si calmamos el cuerpo y le damos un desde a nuestra mente razonadora, si estamos dispuestos a escuchar en el silencio, ese silencio que no es ausencia de ruido exterior ausencia de parloteo interior, podremos encontrarnos con nuestro centro, con nuestra verdadera naturaleza, con lo que le da sentido a nuestra vida; ese lugar donde reina la verdadera paz. Hay una clásica pero muy explícita comparación. Imaginemos el océano amplio y profundo. En la superficie todo es movimiento. Las olas se multiplican constantemente y chocan en la orilla dejando estelas de espuma blanca. Si nos atrevemos a bajar, comprobaremos que en las profundidades no hay movimiento. Allí siempre reina la calma.
Cuanto mayor es la profundidad mayores son la calma, la tranquilidad y el silencio. En nuestra mente sucede lo mismo. En la vida diaria, los objetos y sucesos externos atrapan nuestra atención y la mente queda aprisionada y se identifica con ellos. Así vivimos inmersos en una realidad exterior que no es la propia, sino la del mundo cambiante que nos rodea.
En cambio, cuando entramos en nuestro interior, encontramos el lugar de nuestro verdadero ser, el lugar donde nos encontramos y encontramos a Dios y donde ya no nos sentimos separados sino Uno con el Otro; ésa es la Plenitud. En el silencio, y sobre todo en la escucha dentro de ese silencio, encontramos la Paz, la Sabiduría y el Amor desde los cuales podemos volver otra vez al mundo, pero distintos, centrados, en armonía, equilibrados en cuerpo, mente y espíritu. Encontrar nuestro centro, escuchar y amar es el eje de la meditacion.La meditación aporta inteligencia infinita y la vida se vuelve más rica pero jamás hay que forzarla, ni ser un asceta ni un masoquista para lograrlo. Sólo hay que lograr ser plenamente consciente de nosotros mismos.

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